Mar 26, 2011

La universidad no es un colegio

De una les aviso, me voy a extender un poco. Al menos eso espero.

En estos días he estado leyendo The Wise Man's Fear, un libro que forma parte de la trilogía de The King Killer Chronicles. El personaje principal, Kvothe, va a la universidad para aprender cómo ser un arcano. Kvothe le cuenta su historia a un escribano. Al presentarse, él cuenta que ha dormido con diosas, matado reyes, hecho llorar a grandes figuras con sus canciones y fue botado de la universidad a una edad a la que muchos ni siquiera han podido entrar. Esta última frase generó en mí cierta preocupación mientras leía el libro, pues no podía parar de pensar que lo iban a expulsar sin darle un título.

Leyendo el libro creo que recuperé cierta noción de lo que es la universidad. Kvothe nunca habla de graduaciones o eventos importantes que marquen tu carrera profesional, simplemente es gente que va a aprender lo más que pueda y lo mejor que pueda. Para así luego quedarse y seguir trabajando en investigar y explorar sobre su profesión, en este caso la magia. El libro me hizo recordar que la universidad no es un colegio.

No sé mucho de historia universal, pero tengo bien entendido que en sus inicios una universidad era un espacio para la investigación, la discusión abierta y más que una escuela, era un templo de conocimiento. Era un sitio para el relevo de información generacional. Mucho de esto hemos perdido en nuestro país. Hoy en día nuestro gobierno, y muchos estudiantes, piensan que la universidad es un colegio para gente grande.

Este año investigué para aplicar para muchos posgrados alrededor del mundo. Me envenené de rankings. Les puedo decir las mejores universidades con dato en mano. La gente de Carnegie Mellon se lleva el trofeo, pero los de UCLA no tienen nada que envidiarles. Si quieres trabajo, en Suecia hay de todo un poco. España tiene de los mejores horarios, buen clima también. Me gustó la mecánica de Londrés. Pero Venezuela no se asomaba por ningún lado, ¿por qué? Por qué nos hemos olvidado de ser una universidad.

Las universidades se miden por papers publicados, proyectos de investigación en proceso, salida de empleo, y relevancia en el ámbito científico. No se mide por la cantidad de títulos que entrega, o la cantidad de ingenieros que produce. Les digo algo, cualquiera puede ser ingeniero, y eso es genial. No necesitas superpoderes para ser ingeniero, solo estudiar. Hacer un ingeniero no depende de la universidad, depende de uno. Asimismo, yo disfruté mucho mi graduación, pero no necesitaba un pedazo de papel que me dijera lo que sabía y lo que no. Mis colegas, profesores y amigos saben lo que puedo llegar a hacer. Esa no es la magia de una universidad. La magia de una universidad está en cooperar con su sociedad y desarrollar ciencia y tecnología.

Mientras escucho a mi amigo Carlos hablar de que en la FIU la gente de VMWare ofrece pasantías que pagan miles de dólares al mes a estudiantes de posgrado para desarrollar procesos de virtualización, acá en mi país el gobierno le paga a cualquier intermediario o trasnacional millones de dólares para que les resuelvan problemas. ¿No es eso un desperdicio?

Siento que este gobierno no sabe lo que es una universidad. ¿En la Universidad Bolivariana se producen investigaciones? ¿Se desarrolla algún tipo de ciencia? ¿Es acaso tan imperativo andar repartiendo papeles para que todo el mundo tenga una titulación superior?

Para un gobierno obrero como éste es bien contradictorio que todo el mundo tenga que ser médico, ingeniero o licenciado. ¿No se puede ir a la universidad solo a aprender, a investigar? Estoy haciendo muchas preguntas de las que ya sé la respuesta.

El desarrollo de tecnología es el equivalente al proceso de sacar diamantes del carbón, y creo que hace falta mucha visión y dedicación para esforzarse sacando carbón pensando que un futuro será un diamante. Hace poco paseaba por Plaza Venezuela cuando en un módulo del SENIAT vi la majestuosa pirámide de los impuestos. De 100 Bs. un solo bolívar va a la investigación. Señores, vamos a importar tecnología por siempre si eso no cambia. Pero peor aún es que no importa cuanto dinero nos den si los mismos estudiantes no son los que terminan de entender qué es la universidad.

¿Cómo puedes estudiar una carrera que odias? No lo sé. Veo en mi universidad que hace par de años ya no hay suscripciones a publicaciones científicas. Eso es increíblemente terrible. Antes yo podía descargar papers de 40$ gratuitamente desde mi Alma Mater, hoy en día eso no existe. Pero en lugar de sentir rabia por eso, los estudiantes se indignan cuando les suben el precio del comedor, cuando les dañan las canchas y cuando el autobús llega tarde. Les explico, su universidad no es un colegio.

Siempre ha estado muy de moda llevar la rebeldía del estudiante del último año de bachillerato y añadirle 2 gotas de consciencia social para formar al típico guerrillero estudiantil. El verdadero motivo de la universidad es estudiar, aprender y explorar el conocimiento humano en grupo. No vamos a la universidad para comer, satisfacer a nuestros padres o conseguir una visa de estudiante luego de 5 años. Estas cosas son parte de la experiencia y las recompensas/privilegios de estudiar en una universidad, pero no son el pilar fundamental de la educación.

Poco a poco perdemos el concepto de universidad, terminamos con colegios para gente grande. Con mataderos de títulos y una institución que se enfoca en el progreso del individuo en lugar del colectivo.

Es triste salir de la universidad y nunca haber sido un poco más que un estudiante. Si no marcaste una diferencia en el único lugar donde lo único que se espera que generes una diferencia, ¿qué esperas? ¿Dinero? Hay mucho más que eso en el mundo, se los digo.

Es esa paz que uno siente los domingos en Sartenejas la que hace que la mente camine, que se imagine lo que antes no se podía imaginar. Es la cercanía de la UCV con el núcleo social venezolano la que genera identidad en sus estudiantes. Y así, miles de ejemplos. Es terrible pensar que hay gente que se sienta en estos espacios con el único fin de responder una pregunta más en un examen para así llegar al final de su autoconcedido calvario.

El intro de uno de mis juegos de estrategia favoritos, Rise Of Nations, explica muy bien lo que yo creo es la esencia de la educación y la evolución del conocimiento del hombre en función de sus necesidades y su ambición. El conocimiento nos alimenta, nos ayuda, nos alumbra, nos comunica, nos defiende y nos permite ser y seguir siendo humanos. Es por eso que el conocimiento hay que aprenderlo tanto como hay que generarlo.


buenochao!

1 comment:

Chigüire said...

En la clase pasada un estudiante que curso mi electiva el semestre pasado fue a hablar conmigo después de clase sobre su preocupación de que una gran mayoría de los estudiantes de la escuela de informática de la UCAB estaban haciendo la carrera solamente pasando las materias y que la existencia de los grupos de interés especial estaban peligrando. Un ejemplo de esos grupos es uno en el que los estudiantes se dedican a hacer un cluster para hacer renders en Blender.

Le comenté a este estudiante mi percepción (como mucha gente que yo vi cuando estaba estudiando) de que los estudiantes estaban simplemente marcando checks en las materias para obtener un título y así pasar a su verdadero objetivo: irse del país.

Me respondió que él, entre las averiguaciones que había hecho, no notaba tanto que irse del país fuese el objetivo (o al menos no sonaba tanto como en años anteriores), sino que mucha gente estaba allí estudiando por deseos de los padres.

Y creo que eso es un problema grande, que existe esa presión social y esa sistematización de que en 5to año ya debes saber lo que debes hacer para agarrar de una vez tu carrera universitaria y terminarla lo más pronto posible.

Por supuesto, alguien así no tiene la motivación que debe venir desde adentro para hacer cosas que cambien la universidad. Lo mismo mucha gente que de pronto tiene alguna idea de lo que quiere hacer pero no está segura.

Por ejemplo, yo entré a la universidad a los 17 años recién cumplidos. De haberlo sabido mejor, hubiese preferido pasar un año trabajando y estableciendo mejor lo que hubiese querido hacer. Probablemente hubiese entrado nuevamente a ing. de computación, pero ya con otra mentalidad. Just sayin'